El Carpena vivió un auténtico espectáculo baloncestístico que terminó resolviéndose a favor del Barça por un ajustadísimo 89 a 92. El Unicaja dominó gran parte del choque gracias a su inspiración exterior y la brillante actuación de David Kravish (15 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias y 25 de valoración), pero el empuje exterior azulgrana tras la pausa terminó por decantar la balanza en los compases finales.
Primer cuarto: Dominio cajista desde el perímetro (29-25)
El encuentro arrancó con un intercambio de golpes constante hasta que el Unicaja asestó la primera brecha. Un triple de Kendrick Perry y un posterior 2+1 de Cameron Hunt abrieron la primera ventaja significativa (8-4). La caldera del Carpena terminó de encenderse con otro acierto desde la larga distancia de David Kravish y una nueva diana de Perry (14-6).
Aunque el conjunto catalán reaccionó apoyado en su juego colectivo con un parcial de 2-9 rubricado por Darío Brizuela (16-15), el trabajo interior de Willy Hernangómez y los puntos de Sergio Barreiro sostuvieron a los locales (23-19). Pese a las acometidas de Evbuomwan, Perry culminó el primer acto sobre la bocina para dejar el 29-25.
Segundo cuarto: La máxima renta malagueña al descanso (54-45)
En el segundo periodo, la media distancia de Kravish y la puntería de Hunt —que respondió a un lejano triple de Joel Parra— mantuvieron al Unicaja por delante (34-28). La escuadra dirigida por Txus Vidorreta aprovechó su momento de gracia y amplió la brecha por encima de la decena con un triple de Noua y otro 2+1 de un incisivo Hunt (42-30).
Kevin Punter intentó frenar la sangría con varios aciertos lejanos, pero Hernangómez y Ömer Pantzar mantuvieron la calma cajista (47-38). Cada conato de remontada visitante fue neutralizado: un triple de Perry y una gran entrada sobre la bocina del propio Hunt mandaron el choque al descanso con una clara ventaja local (54-45).
Tercer cuarto: El acierto exterior azulgrana aprieta el choque (72-72)
Tras la reanudación, la dinámica cambió por completo. Ambos conjuntos se desataron en ataque, pero fue el Barça quien sacó tajada de la mano de la pareja Parra-Robinson (56-52). Las dianas exteriores de Parra y Martin, junto a los tiros libres de Nkamhoua, encendieron las alarmas al colocar el marcador en un ajustado 63-62.
Pese a los esfuerzos de Pantzar y Barreiro, dos triples consecutivos de Stanley Umude pusieron por primera vez por delante a los visitantes (69-70). Kameron Kalinoski salió al rescate con un triple reconfortante, pero Parra volvió a sumar en la pintura para sellar el empate a 72 a falta de diez minutos.
Último cuarto: Desenlace cruel en el último minuto (89-92)
El último cuarto empezó con el Barça tomando iniciativa a través de Umude y Parra (72-77). Un inverosímil triple a una pierna de Lukosius levantó de nuevo al Carpena, aunque Brizuela sofocó el amago de remontada (75-79). Las protestas locales derivaron en faltas técnicas a Perry y Vidorreta, subiendo la tensión en la pista.
Aun así, el Unicaja no perdió la cara al partido. Liderados por un combativo Pantzar, los malagueños le dieron la vuelta al marcador (81-80). Martin tomó el testigo azulgrana con dos penetraciones clave, pero Willy redujo desde la personal y Kravish, tras tiro libre de Nebo, devolvió las tablas a poco más de dos minutos del final con una gran suspensión (85-85).
El cara a cara definitivo se convirtió en un auténtico intercambio de golpes donde cada posesión pesaba como una losa. Punter rompió la igualdad desde la personal para adelantar al Barça, pero el Unicaja respondió con una eléctrica puerta atrás de Hunt que volvió a encender las tablas a 87. En el siguiente latigazo, un providencial palmeo de David Kravish bajo los aros devolvió el mando a los locales y desató la euforia en la grada. Sin embargo, la alegría duró un suspiro: Darío Brizuela, con el cuchillo entre los dientes, castigó a su exequipo clavando un triple letal que puso el 89-90. Tras un ataque malagueño que no encontró premio, Punter volvió a visitar la línea de personal para estirar la renta visitante a tres puntos a falta de 12,5 segundos. En la última posesión, el triple desesperado de Perry se estrelló contra el aro, cerrando de forma cruel un desenlace agónico.
